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Microempresas. Nuevas formas de generar calidad, personalización y rentabilidad.

Recientemente me he percatado que muchas empresas se desarrollan a nivel micro, y cuentan una plantilla de trabajadores que no rebasa los 10 empleados por unidad económica.

Desde cadenas de cafeterías que franquician y cuentan como máximo una plantilla de 15 personas; hasta home-offices en la ciudad que generan marcas poderosas en la web y que promueven servicios de alto valor agregado y diferenciador para con sus patrocinadores y miembros son ejemplos de esta sintomatología que Simon Levy llama la Era Microglobal.

El fuerte impulso percibido a los ojos del observador de negocios de baja inversión ha generado un agudo sentido empresarial que poco a poco moldeará formas mucho más pequeñas, valiosas y rentables de unidades económicas que brindarán beneficios en calidad, precio y diferenciación hacia los mercados que poco a poco irán formándose en un nuevo tipo de comprador que buscará precisamente hacer cumplir estos tres beneficios.

Sintomatología de la necesidad.

Ante la crisis económica, los brotes de influenza, la baja de los energéticos, el cese de Luz y Fuerza del Centro, la economía mexicana reportó índices graves de desempleo y un golpe brutal a la participación económica del Turismo en el PIB, entre otras.

La visión de negocios parte de ver oportunidades rentables aún en los panoramas más desoladores. Esta visión de negocios se ha convertido en una capacidad que el mexicano necesariamente ha desarrollado en su registro emocional, psicológico y profesional, en cualquier actividad que se desarrolle.

Cada vez es más común encontrar opciones rentables de baja inversión, o bien, servicios de alta calidad que en otros años sólo podrían haberse encontrado disponibles por grandes corporaciones. Actualmente, el acceso a la información y a las distintas alternativas tecnológicas (muchas de ellas con gran facilidad de accesibilidad, por no decir gratis) Permiten a visionarios “unicelulares” incursionar en mercados locales, desarrollarlos y posteriormente expandirse a otras latitudes e irrumpir fronteras, profesionalizarse y establecer acuerdos comerciales con otras naciones.

Aspectos diferenciadores de los negocios microglobales

Es fundamental pensar en el mercado a servir. Las empresas microglobales pueden ser constituidas de acuerdo a las capacidades que tiene un individuo para satisfacer necesidades de un grupo de consumidores. De tal forma que si una sola persona puede cumplir con un determinado número de consumidores, o bien con los aspectos fundamentales de un buen servicio, entonces, una red de individuos puede servir un mercado más grande o más lejano, o bien, complementar con alto grado de valor percibido un servicio.

• A menor tamaño mayor velocidad

Es útil considerar que existe una relación ventajosa entre el tamaño y la velocidad. Las empresas pequeñas cuentan con una mayor capacidad de responder fácil y rápidamente a las exigencias y tendencias del mercado que las grandes empresas, ya que para una mayor infraestructura resulta complicado modificar productos y servicios o formas de otorgamiento del servicio al cliente. Además, la facilidad para establecer acuerdos comerciales de manera personalizada y con calidad, se resuelve con mayor practicidad en un ambiente microempresarial.

Personalización con rentabilidad

En la medida en la que una empresa pequeña resuelve las necesidades específicas de su mercado, también puede conceder mejores condiciones de cobranza e incluso crédito, ya que con un pequeño mercado se cubren gastos operativos y las utilidades no son una meta difícil de alcanzar, o bien, no se necesita “descremar un gran mercado” para alcanzar utilidades. Es en este aspecto en el que se puede propiciar un clima de cobranza amigable que absorba el impacto de servicios que generalmente son percibidos como “costosos”. Ejemplos de esto son microempresas dedicadas a la oferta de servicios de mercadotecnia, consultorías en negocios o en soluciones de información.

• Redes de negocios. Generadores de alto valor a bajo costo.

Con la formación de redes de negocios enfocados a desarrollar soluciones de un mercado en particular, la integración horizontal absorbe los altos costos de la opción en vertical y los impacta en el precio final. De esta manera, cada profesional, cada productor, cada célula de un proyecto en general desarrolla específicamente su parte y puede comercializarla por precios justos que a cada célula le brindan una mejor calidad de vida.

El producto final, que ha sido propuesto por una célula central, a un comprador específico, concluye en una relación sólida entre las células, el consumidor y el empresario.

El mercado de las franquicias seguramente verá este panorama no mucho tiempo después, cuando dichas necesidades de la economía nacional reflejen ésta dinámica de negocios. Ahora puede preverse que el alto desarrollo de marca, es decir, el prestigio ganado mediante la calidad del producto o servicio final en cada mercado en específico, generará marcas cada vez más posicionadas y mejor percibidas.

Conforme esta tendencia se consolide, las franquicias inclusive podrán ver los montos de inversión inicial reducidos y algunas cuotas de franquicia un poco más elevadas, debido a nuevos formatos de negocio, en los que se revaluará el papel que juega el espacio físico en la mente del consumidor, en comparación con lo que se adquiere cualitativamente hablando y el precio percibido.

La era microglobal podrá ser percibida en distintas formas y pondrá en evidencia, una vez más, que nada está completamente dicho en el mundo de los negocios.

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