Aún cuando no son inmunes a las
crisis económicas y problemas externos que afectan al país,
las franquicias mexicanas constituyen un negocio probado. Este año
se espera un crecimiento del sector del 19% mientras que en 2003
fue del 16%. En el último año la facturación
alcanzó los 50.000 millones de dólares con 120 nuevas
marcas que han contribuido a generar 75.000 empleos.
Se puede hablar de un fuerte crecimiento del sector en poco tiempo.
Expectativas esperanzadoras arrojan datos tales como la aparición
de 7.000 puntos de venta más para este año que generarían
76.000 puestos de trabajo, para alcanzar los 476.000.
Parece claro que la situación de las franquicias en el país
azteca se presenta favorable y mejorable. A diferencia de otros
mercados latinoamericanos donde la capital es el único lugar
de expansión favorable, aquí existen al menos otras
10 ciudades interesantes, con numerosas poblaciones.
No obstante no se debe obviar que de las 550 marcas existentes,
el 5% son seudofranquicias; o el constatado problema de la piratería.
Las seudofranquicias son negocios que no cumplen con el apartado
legal y comercial, como por ejemplo el registro de una marca. En
otras palabras, ésta fórmula es la que engaña
deliberadamente al franquiciatario o inversor ya que ni siquiera
tiene infraestructura real para existir y mucho menos para franquiciar.
Otra trampa practicada por esta ingeniosa población consiste
en utilizar el nombre, la tipografía o la decoración
de un establecimiento para aprovecharse de su tirón comercial,
aunque es un delito y es castigado con 7 años de cárcel.
Según la Asociación Mexicana de franquiciantes "las
franquicias han florecido gracias a una regulación Light
que permite a los inversores tener certeza jurídica y amplias
posibilidades de que su negocio prospere" Los datos revelan
que el 60% de los negocios independientes no llegan al segundo año
de vida, mientras que son varias las franquicias mexicanas de larga
trayectoria en 70 rubros distintos.
Las franquicias abren la puerta al crecimiento y a la consolidación
de los negocios y ofrecen el potencial de globalizarse, a la vez
que constituye una forma poco arriesgada para un inversor que tenga
su propia empresa. Asimismo la estabilidad económica de México
es una realidad probada de ahí que se haya convertido en
uno de los principales receptores de la inversión foránea
dados el ratio positivo de su producto interior bruto y su situación
geográfica privilegiada.
550 franquiciantes
25.000 franquiciatarios
88 billones de pesos de facturación
|