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Endulza inversión de sus franquiciatarios

DulceMaría lleva 56 años de éxito; esperan terminar 2009 con cinco tiendas propias y cuatro licencias.

Por más de dos generaciones, la familia Hernández Álvarez ha caminado por el arco iris de la confitería mexicana y durante 56 años ininterrumpidos la tienda DulceMaría es la principal distribuidora a granel y al mayoreo de dulces en la ciudad de México.

A pesar de la crisis, la empresa familiar inició una ambiciosa etapa de expansión con la apertura de su primera franquicia, con la asesoría de Feher & Feher, en el rumbo de San Ángel, en el sur de la ciudad de México, comenta Alejandro, uno de los cuatro hermanos que administran el negocio.

"Por el momento nuestro plan de crecimiento está enfocado al Distrito Federal; contamos con cinco tiendas propias, una franquicia y tenemos avanzadas las negociaciones para finalizar el año con cuatro más".

El negocio "surgió en 1953, con el matrimonio de mi padre y de mi madre, y su deseo de independizarse", relata en joven empresario.

Ellos, abundó, "comercializaban productos que tenían demanda en aquel entonces como velas, papel estraza y materias primas. Conforme pasó el tiempo, pero por iniciativa de mi madre se tomó la decisión de incorporar un mueblecito con algunos dulces. La sorpresa fue que ese mueblecito se vaciaba y se llenaba varias veces al día, así que cambiamos el giro".

Así es como nace la tienda "como un homenaje de mi padre hacia mi madre que se llama Dulce María, ambos viven todavía", señala.

La acertada decisión de estos recientes empresarios fue el punto de un iceberg, que en la actualidad representa una mercado potencial de mil 500 millones de dólares para todas las empresas que trabajamos en el ramo.

Según datos de la Asociación Nacional de Fabricantes de Chocolates, Dulces y Confitería, México es el primer consumidor de este producto en América Latina, donde se venden más de 150 mil toneladas al año.

Haciendo una retrospectiva de su enseñanza en el mundo de los negocios, su padre ha sido el maestro, desde temprana edad, indica Alejandro.

La empresa estaba ubicada en la propiedad de la familia. La casa estaba arriba y las ventas en la planta baja.

"Desde siempre fuimos parte del negocio. Cuando regresábamos del kínder, el camión escolar no dejaba en la tienda, ahí hacíamos la tarea y veíamos cómo atendían los proveedores y a los clientes", añora el empresario.

"Mi vida se ha desenvuelto entre mazapanes, lunetas y chocolates, cosa que muchos niños quisiera vivir".

De esta manera la empresa DulceMaría ha evolucionado. Del mostrador pasaron al autoservicio, para cambiar con la demanda de los clientes. Hoy estamos iniciando una etapa de expansión con el modelo de franquicia.

Las ventajas de DulceMaría

Contamos con más de 200 proveedores nacionales y con una gama de mil 500 productos nacionales de la mejor confitería.

Agrega, estos 53 años de caminar por el mundo de los dulces han hecho de la compañía confiable, como el mejor canal para vender sus productos y a la vez la mejor opción para emprender un negocio propio de baja escala, detalla Hernández.

Los volúmenes de compra de mercancía que hacemos desde hace muchos años nos permiten obtener los mejores descuentos y que de esta manera los transmitimos a nuevos compradores, donde todos ganan.

En promedio tenemos en cada tienda una visita diaria de mil clientes, que en promedio realizan compras por un mínimo de 300 pesos y en ocasiones regresan hasta tres veces por semana, lo que hace de DulceMaría un negocio atractivo y una buena opción para invertir, comenta.

Tenemos tres alternativas de franquicia: la de 100 metros cuadrados, que tiene un precio de un millón de pesos, la de 300 metros con un valor de un millón 700 mil pesos y la última de 400 metros de 2 millones 300 mil pesos.

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